19 septiembre 2011

Diario (1 de 3 )

Mi nombre es Emilio y en julio o creo que en diciembre cumpliré siete años en crisis. Me pregunto si habré roto algún espejo por aquella época, no lo recuerdo, aunque tengo especial cuidado con ese tipo de objetos, o si algún extraño maleficio en los labios de una gitana de la plaza Grau me condenó a este periodo de actos fallidos hechos de una tremenda soledad, y la sensación de no estar en el lugar indicado ni el tiempo correcto ni mucho menos con las personas acertadas. He decidido volver a escribir en este diario, el séptimo, por un cierto miedo al olvido y por una certeza que hace unos pocos días atrás llegó a mi: Lo único que quedará y que podremos llevarnos son recuerdos, nada más que eso. Josefina desconoce mi esfuerzo por retomar estos siete cuadernos, de reorganizarlos, reescribir mi vida y recordarla tal como quiero para luego volverla una ficción. Se lo he ocultado porque no me parece justo que sufra más decepciones ni angustias. Después de esta catástrofe de la niebla que cubrió la ciudad partiéndola en dos, ella a entrado en un estrés grave. Llevamos dos semanas viviendo con lo que quedó en las despensa, las tiendas son saqueadas, los servicios no se restablecen, todo es un caos. Si las cosas no mejoran no nos quedará más que irnos a vivir a otra parte y recomenzar. ¿Pero a donde?
Como ya escribí en la página anterior, el recuerdo de esa casa infinita en donde nos perdimos me persigue, sé que fue un sueño pero aun me quedan dudas. Aun dudo si soy yo el verdadero Emilio, aun sueño... aun tengo pesadillas en las que otra Josefina se encuentra perdida en el jardín de esa casa. Pero mejor no seguir con estas confusas palabras, lo bueno es que estamos vivos y juntos y que en esta nueva mini ciudad, que ya no se llamará Lima nunca más, podremos recomenzar nuestra vida juntos. Esa es la razón principal por la que quiero retomar mis diarios, necesito dejar ordenado el pasado... dejar atrás a Gaby. No, miento, soy un mentiroso. Quiero retomar estos diarios porque necesito ver a Gaby. Sé que las obsesiones condenan al ser a una vida destructiva y cíclica pero necesito calmar esta incertidumbre.


Volviendo a los siete años en crisis que se cumplirán en diciembre. Ese es el tiempo exacto en el que Gaby desapareció, tiempo en el que sin darme cuenta, porque el tiempo, como suelen decir, se va volando, terminé casado y enamorado de una mujer distinta. Siete años en los que me obsesioné con encontrarla. Yo he perdido la memoria pero Josefina me cuenta que hace poco, antes de la llegada de la nube a Lima, una mujer de aspecto parecido a Gaby apareció en nuestra casa. Hoy, junto a estos cuadernos voy, clandestinamente, tras la pista de esa mujer.

Es suficiente, he vuelto a escribir en este cuaderno rojo olvidado y esta vez será diferente. Mañana volveré a la primera pagina del primer cuaderno y corregiré mi vida.








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