30 agosto 2011

Mínimo testimonio de una mujer que busca la verdad.

El último caso que resolví fue el de un esposo infiel que salía con una compañera de oficina y en noches lujuriosas en lugares sombríos y hoteles clandestinos dejaban andar libre el placer que les producía estas cosas condenadas por la sociedad. Su mujer, furiosa, lejos de caer en un ataque de nervios, cosa que siempre hacían la mayoría de clientes al enterarse de la infidelidad confirmada, pagó lo acordado, me agradeció por el servicio y se despidió confesándome que "cuando ese maldito desgraciado vuelva a casa esta noche, encontraría todas sus cosas en la calle".


No trato de encontrarle una justificación moralista a mi trabajo, tampoco es, para nada, una pizca de apoyo a las mujeres engañadas de este país, ni siquiera es una venganza contra aquel hombre que también me engañó alguna vez. Mi trabajo sólo se justifica gracias al capricho de las circunstancias, la necesidad de dinero y el hecho de que hasta el día de hoy no me haya convertido en madre. Es más, debería estar agradecida de que la tasa de infidelidades, sobre todo las masculinas, haya ido en aumento, agradecida de todas aquellas mentiras que han hecho de mi negocio de "detective privado especialista en comprobar infidelidades", como reza el aviso clasificado que sale todos los domingos en el periódico, haya llegado a su auge estos últimos meses.

21 agosto 2011


Cuando no hay nada
que escribir
la música abre la boca
las calles quiebran sus pasos
y es entonces que
una nueva historia aparece.






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17 agosto 2011




Estos días de palabras y tiempo que no coinciden están marcados por una extraña y hasta obsesiva fijación por los temas del universo y el infinito. Espero poder ofrecerles, si es que alguien aún lee este blog, una nueva historia como las que antes solían ocurrírseme años atrás. Mientras tanto los dejo con uno de los cuentos que más me ha hecho soñar e imaginar en mi vida: "El libro de arena" de Jorge Luis Borges.





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09 agosto 2011




(María)"Como todas las prostitutas, había nacido virgen e inocente, y durante su adolescencia había soñado con encontrar al hombre de su vida (rico, guapo, inteligente), casarse (vestida de novia), tener dos hijos (que serían famosos cuando creciesen) y vivir en una casa bonita (con vista al mar)."


Once minutos - Coelho.





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06 agosto 2011

Música de fondo.

He tratado de subir este "mix" a los servidores que uso normalmente pero en todos hubo errores así que preferí ponerlo en descarga directa. Aquí


1. Lust for life - Girls
2. I don´t need love, I´ve got my band - The radio dept.
3. All apologies - Nirvana
4. Black - Pearl Jam
5. Kardusen - Pg.Lost
6. The Crystal Ship - The Doors.


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Imagen original : Dredged

05 agosto 2011

Los dos chiflados.

Dos hombres habían planeado una estafa telefónica. Haciéndose pasar por secuestradores llamaron a una casa que, previamente, habían estudiado, pidiendo un rescate que debía ser depositado en cierta cuenta bancaria. Amenazaban a la esposa con que no volvería a ver a su marido si ese dinero no era depositado en las próximas horas. En estos casos de estafas telefónicas había que tener mucho cuidado, ellos eran principiantes pero ya habían cuadrado bien todo. Sabían la rutina del marido, sabían que cuando hiciesen la llamada él no estaría. Para hacer esto más convincente uno de ellos fingió la voz del marido secuestrado pidiendo ayuda para ser liberado. Todo hubiera salido bien, de hecho la mujer hubiera jurado con el corazón en la boca que el que chillaba del otro lado del auricular era su marido sino fuera por que justamente ese día él no había ido a trabajar por un viaje inesperado. El supuesto secuestrador dictaminaba sus últimas palabras diciendo," y ya sabe lo que pasará". La mujer con una sonrisa que no le cabía, mirando a su verdadero esposo libre más vivo que nunca dijo:


- Mire usted señor, no sabe el gran favor que me acaban de hacer, porque ese desgraciado me había hecho la vida imposible, me engañaba con otra, no me cumplía en casa y no le importaban los niños. Matenlo, llevenselo, no me lo devuelvan. Háganme ese favor.

La mujer no pudo contener la risa. Del otro lado lado sólo se escuchó silencio, luego colgaron y la mujer siguió riendo.





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