El último caso que resolví fue el de un esposo infiel que salía con una compañera de oficina y en noches lujuriosas en lugares sombríos y hoteles clandestinos dejaban andar libre el placer que les producía estas cosas condenadas por la sociedad. Su mujer, furiosa, lejos de caer en un ataque de nervios, cosa que siempre hacían la mayoría de clientes al enterarse de la infidelidad confirmada, pagó lo acordado, me agradeció por el servicio y se despidió confesándome que "cuando ese maldito desgraciado vuelva a casa esta noche, encontraría todas sus cosas en la calle".
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30 agosto 2011
Mínimo testimonio de una mujer que busca la verdad.
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21 agosto 2011
Publicadas por Juan a la/s 21:22 0 comentarios
17 agosto 2011
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09 agosto 2011
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06 agosto 2011
Música de fondo.
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05 agosto 2011
Los dos chiflados.
Dos hombres habían planeado una estafa telefónica. Haciéndose pasar por secuestradores llamaron a una casa que, previamente, habían estudiado, pidiendo un rescate que debía ser depositado en cierta cuenta bancaria. Amenazaban a la esposa con que no volvería a ver a su marido si ese dinero no era depositado en las próximas horas. En estos casos de estafas telefónicas había que tener mucho cuidado, ellos eran principiantes pero ya habían cuadrado bien todo. Sabían la rutina del marido, sabían que cuando hiciesen la llamada él no estaría. Para hacer esto más convincente uno de ellos fingió la voz del marido secuestrado pidiendo ayuda para ser liberado. Todo hubiera salido bien, de hecho la mujer hubiera jurado con el corazón en la boca que el que chillaba del otro lado del auricular era su marido sino fuera por que justamente ese día él no había ido a trabajar por un viaje inesperado. El supuesto secuestrador dictaminaba sus últimas palabras diciendo," y ya sabe lo que pasará". La mujer con una sonrisa que no le cabía, mirando a su verdadero esposo libre más vivo que nunca dijo:
Publicadas por Juan a la/s 23:19 0 comentarios

